El calentamiento global nos amenaza

Nuestro país es el más propenso a los estragos del calentamiento global. Tenemos la mayor concentración de glaciares tropicales del mundo, pero la mayoría se está derritiendo.

El calentamiento global es un asunto de todos, y uno de los más afectados por este fénomeno es nada menos que el agua, fuente de vida para todo el planeta. En el Perú, las consecuencias de este proceso de incremento de la temperatura se han podido apreciar en la reducción de muchos de nuestros nevados, lo cual tiene respercusiones importantes en la disponibilidad de los recursos hídricos para el consumo humano.

El 95% de la población peruana utiliza aguas que provienen de zonas altoandinas para la agricultura y la generación hidroeléctrica, por citar algunos de los sectores principales. Otros efectos de la deglaciación son el incremento del número de lagunas y con ello el riesgo de mayores desastres por aludes. El perú tiene aproximadamente el 71% de los glaciares tropicales del mundo, los cuales cubren el 0,12 % de la superficie del país.

En los últimos años, el país ha registrado una de las tasas de retroceso glaciar más altas del planeta. Desde 1980, nuestros glaciares han perdido más del 22% de su superficie el equivalente a cerce de 10 años de suministro de agua para la ciudad de Lima. Se estima que en los próximos diez años todos los glaciares por debajo de los 5 mil metros podrían desaparecer como resultado del cambio climático.

Cabe recordar que el territorio peruano cuenta con importantes recursos hídricos distribuidos en 106 cuencas hidrográficas y aunque posee un caudal importante su distribución resulta asimétrica. De acuerdo con la segunda Comunicación Nacional, documento publicado por el Ministerio del Ambiente en 2010 en cumplimiento de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre cambio climático, son tres Las vertientes que tiene el país: Atlántico, Pacífico y Titicaca.

PRINCIPALES AMENAZAS

De acuerdo con la segunda Comunicación Nacional son diversas las amenazas y riesgos que pesan sobre la buena salud de nuestro sistema hídrico. Esto no quiere decir que tengamos que desviar todos los ríos y que ninguna gota vaya al mar . El problema es que aún contamos con margen muy grande del recurso que no lo aprovechamos. Si usáramos el 10%, 20% o 25% que se desperdicia, serían muy útiles para extender el uso de la agricultura en valles donde el agua subterránea es muy escasa. Por lo tanto, el Gobierno ya anunció que invertirá este año más de 100 millones de nuevos soles en la construcción de pequeños reservorios de agua en las zonas más desfavorecidas del interior del país.

PÉRDIDAS EN EMPRESAS

Otro problema que debe solucionarse son las pérdidas de las compañias prestadoras del servicio de agua potable. Benites Aguero señala que son muy grandes en ciudades europeas o estadounidenses. La eficiencia ronda el 80% en promedio, en el caso solo de Lima entre 50 o 55 % está Sedapal en otras palabras se desperdicia la mitad de líquido. Por está situación la citada empresa no puede atender a una gran parte de la población de Lima que no cuenta con el servicio domiciliario o use cisternar para abastecer a los moradores.

Una buena parte del líquido de Lima no solo viene del Río Rímac, sino del Mantaro, a través del trasvase. Si no hubiera está afluencia la capital de la República registraría un déficit importante. Esto se debe a que el caudal del río hablador no abastace en su totalidad la ciudad, las aguas subterráneas están cada vez más profundas y hay una sobreexplotación de los acuíferos sobre todo en los valles del Rímac, Lurín y Chillón.

Publicado por Diario El Peruano.pe (12/03/2012).