Retroceder nunca, desinvertir jamás
Se ha creado un dilema actual de los fabricantes de automóviles occidentales como Ford, Volkswagen, Stellantis y GM, frente a la transición hacia los vehículos eléctricos (VE). Aunque inicialmente se hicieron grandes promesas para alcanzar metas de ventas eléctricas de hasta el 100% para 2030 o 2035, el camino ha resultado ser más "accidentado" de lo esperado. Este año, solo uno de cada cinco vehículos vendidos en Europa es totalmente eléctrico. Los altos costos iniciales, la falta de modelos económicos y una infraestructura de carga insuficiente han frenado el interés de los consumidores.
Ante las presiones de la industria y gobiernos como los de Alemania e Italia, la Unión Europea ha suavizado sus planes. En lugar de una prohibición total de motores de gasolina para 2035, se ha optado por "ajustes moderados", permitiendo que los híbridos y combustibles alternativos sigan teniendo un papel. En EE. UU. la transición se ha estancado debido a la preferencia política por los vehículos de alto consumo y la retirada de incentivos estatales, lo que ha llevado a empresas como Ford a cancelar modelos eléctricos en favor de híbridos.
Mientras las marcas occidentales frenan sus inversiones, las marcas chinas están ganando terreno rápidamente. Las marcas chinas ya controlan casi el 10.7% del mercado de vehículos totalmente eléctricos en Europa occidental. Incluso con la imposición de aranceles por parte de la UE, las marcas chinas, especialmente sus modelos híbridos, que no están sujetos a estos aranceles, están viendo dispararse sus ventas. No se recomienda frenar la inversión en tecnología eléctrica, pues es un alto riesgo, ya que con el tiempo, los VE se convertirán en la opción más económica para el cliente a medida que la producción se escale. Aquellos fabricantes occidentales que ralenticen su ritmo ahora, corren el riesgo de ceder una ventaja competitiva irreversible a sus competidores.
Autor: The Economist. Fuente: Diario Gestión, pág 18. 30 de diciembre del 2025.