Los compradores de viviendas chinos están indignados por los deficientes estándares de construcción
Actualmente existe una grave crisis de calidad en el mercado inmobiliario de obra nueva en China, ilustrada a través del caso de Steven Shi, un comprador que recibió un costoso apartamento en Shanghái plagado de defectos estructurales y peligros eléctricos. Esta situación generalizada es consecuencia directa de las políticas gubernamentales de los últimos años. Por un lado, la limitación de precios impuesta en 2016 incentivó a los promotores a recortar gastos; por otro, las restricciones de financiación de 2020 desataron una crisis que dejó a las constructoras sin fondos. Presionadas por los gobiernos locales para entregar las viviendas a tiempo y evitar el descontento social, las empresas han optado por utilizar materiales deficientes y mano de obra inexperta. Como resultado, los compradores se ven obligados a contratar inspectores privados y a reclamar cientos de fallos antes de que expiren los breves plazos de garantía. Esta profunda pérdida de confianza ha provocado que los ciudadanos prefieran adquirir viviendas de segunda mano, concretamente las construidas entre 2005 y 2016, lo que ha desplomado las ventas de obra nueva y está frustrando la recuperación del sector inmobiliario, a pesar de los recientes intentos del gobierno central por eliminar los topes de precios y elevar los estándares de construcción.
Fuente: The Economist, 12 de febrero del 2026.