El extraño testamento de Giorgio Armani desata una grieta en su casa de moda
La compleja situación que atraviesa la casa de moda de Giorgio Armani tras el fallecimiento del diseñador a los 91 años en septiembre de 2025. Su testamento ha desatado una profunda división en el directorio al estipular un plan de sucesión desconcertante: dejó la compañía en manos de su fundación, familiares y su colaborador de confianza, pero ordenó la venta obligatoria de una participación inicial del 15% en un plazo de 18 meses a compradores específicos (Essilor Luxottica, L'Oréal o LVMH), seguida de la venta de un paquete adicional de entre el 30% y el 55% años después. Esta directriz ha creado una grieta entre los miembros de la cúpula que desean ejecutar el documento al pie de la letra y aquellos que prefieren ganar tiempo para reestructurar y revitalizar el negocio primero, ya que la marca ha sufrido una caída en sus ingresos y utilidades operativas durante 2024 debido a los descuentos constantes y la desaceleración general del mercado de lujo.
Bajo este panorama de presión, la nueva dirección, encabezada por el director general Giuseppe Marsocci, tiene el enorme reto de frenar el declive de la firma y aumentar su valoración antes de la venta impuesta. Sin embargo, el plazo concreto fijado por Armani ha debilitado la posición negociadora de la empresa frente a los pretendientes seleccionados, los cuales también presentan complicaciones operativas o de visión; por ejemplo, LVMH busca el control total (algo que el testamento restringe), mientras que L'Oréal y Essilor Luxottica tendrían que adaptar sus estrategias centradas en belleza y óptica para absorber una casa de moda. Finalmente, el testamento prevé que, si no se logra un acuerdo de venta con estos gigantes, la empresa deberá salir a la bolsa de valores, una alternativa que muchos en la industria y dentro de la firma ven con mejores ojos para evitar ceder el control del lujo italiano a los conglomerados franceses.
Fuente: The Economist, Diario Gestión, 24 de febrero del 2026.