Por qué los chinos gastan tanto en comida
El artículo de The Economist analiza los hábitos de consumo en China a raíz de los datos publicados por la Oficina Nacional de Estadísticas (NBS), los cuales revelan que los ciudadanos chinos destinan el 17.2% del presupuesto de sus hogares a la alimentación (excluyendo tabaco, alcohol y comidas fuera de casa), una cifra significativamente mayor al menos del 8% que se registra en Estados Unidos. Aunque esta estadística refleja la profunda pasión cultural del país por la gastronomía, también se plantea una preocupante paradoja económica basada en la ley de Engel. Esta ley establece que, a medida que los ingresos de una población aumentan, el porcentaje destinado a la comida debería disminuir, sirviendo como un medidor del bienestar material.
Debido a que esta proporción se ha mantenido elevada, algunos economistas e investigadores han cuestionado la veracidad de las cifras oficiales sobre el crecimiento y la prosperidad en China. Analistas como Adam Wolfe señalan que el coeficiente oficial extendido (que incluye alcohol, tabaco y restauración) se estancó en un 29.3% en 2025, repitiendo el mismo nivel de hace ocho años, lo que podría interpretarse como un grave retroceso en el desarrollo económico del país. Según "la ley de Yu", se explica que el indicador está distorsionado por la creciente tendencia a comer fuera de casa. Cuando las personas acuden a restaurantes o puestos callejeros, no solo pagan por los alimentos, sino también por el servicio, la preparación y el ambiente, lo que encarece considerablemente el costo real de la comida. Al excluir este componente de servicios y ocio del cálculo, se demuestra que la proporción dedicada estrictamente a los alimentos en el hogar sí ha seguido bajando de manera sostenida. Por lo tanto, el elevado gasto actual responde a una elección de estilo de vida y preferencia cultural, y no a una falta de progreso económico.
Fuente: The Economist, Diario Gestión, pág. 22, 05 de marzo del 2026.