Insensatez de trump le da armas a Xi en guerra comercial

La gestión geopolítica y económica de Estados Unidos bajo la administración de Donald Trump le está otorgando una ventaja estratégica clave a China y a su líder, Xi Jinping, en el marco de la guerra comercial y el conflicto en el Golfo con Irán. A pesar de que China es un colosal importador de petróleo (comprando más del 80% de la producción iraní) y un exportador neto expuesto a las fluctuaciones del comercio global, el texto señala que Beijing afronta el panorama con notable confianza debido a su cuidadosa preparación y resiliencia a corto plazo, mientras que Trump destruye de forma grandilocuente la credibilidad de EE. UU. como líder geoeconómico. La fortaleza de China radica, en primer lugar, en su dominio sobre el suministro de tierras raras, un arma comercial sumamente efectiva. El autor destaca la profunda dependencia de las fuerzas armadas estadounidenses de estos minerales chinas, detallando que cada caza F-35 contiene cerca de 400 kg de ellos, sumado a lo que requieren los drones y misiles. Aunque la administración Trump ha intentado forjar alianzas de países para romper este monopolio, el déficit de credibilidad de EE. UU. como socio confiable boicotea la creación de coaliciones cooperativas eficaces.

En el plano energético, mientras Trump no ha logrado reponer la reserva estratégica de petróleo estadounidense, China posee reservas para tres meses, la opción de comprar más crudo a Rusia y una acelerada transición hacia energías renovables diseñada estratégicamente para aislarse de la volatilidad del mercado de combustibles fósiles. En materia comercial, el proteccionismo de EE. UU. tampoco ha conseguido doblegar la competitividad china. Si bien las exportaciones directas hacia territorio estadounidense cayeron alrededor de un tercio en 2025, el auge global de los equipos informáticos relacionados con la inteligencia artificial (IA) impulsó fuertemente las ventas de China hacia terceros países. Esto se tradujo en un incremento interanual de sus exportaciones globales del 21.8% a principios de año y un aumento de su superávit comercial en un 25.3%. China arrastra graves problemas estructurales de productividad a mediano y largo plazo, lo que obligó al gobierno de Beijing a sincerar sus proyecciones reduciendo su objetivo de crecimiento del PBI. Sin embargo, ante la falta de un liderazgo estadounidense capaz de coordinar una respuesta global contra el "dumping" o la caída sostenida de los precios de exportación chinos, Xi Jinping llega a la próxima cumbre en una posición de gran ventaja política.


Fuente: Alan Beattie, Diario Gestión, 18 de marzo del 2026.