Mientras la IA se generaliza, el 84.8% de los jóvenes está “atrapado” en la informalidad


En este contexto, se revela que el 84.8% de los jóvenes se encuentra "atrapado" en la informalidad, enfrentando desventajas estructurales marcadas por una tasa de desempleo juvenil del 9.6% (casi el doble del promedio nacional) y una tasa de subempleo que alcanza el 56.1%. Aunque esta población tiene una gran capacidad de adaptación tecnológica, también es la más vulnerable a la exclusión en este periodo de transición. Esta precariedad laboral se sustenta en tres factores estructurales principales. En primer lugar, la baja productividad laboral, originada por deficiencias en el sistema educativo; de hecho, apenas el 8.3% de los estudiantes de quinto de secundaria alcanza un nivel satisfactorio en ciencia y tecnología. En segundo lugar, existe una alta rigidez laboral con altos costos de contratación que desincentiva el empleo formal y fomenta los contratos temporales. Finalmente, hay una fuerte desconexión entre la oferta y la demanda, lo que provoca que más del 30% de los egresados universitarios no logre trabajar en su campo de especialidad durante su primer año.

El impacto de la inteligencia artificial amenaza con agravar estas brechas, ya que su principal efecto inicial no es la eliminación masiva de empleos generales, sino la automatización de las tareas típicas de los empleos de entrada (redacción, soporte administrativo, análisis básico). Esto erosiona la "escalera laboral", impidiendo que los jóvenes accedan a sus primeros empleos, acumulen experiencia y desarrollen habilidades. A esto se suma el riesgo de una dualización del mercado laboral en América Latina y el Perú, donde las severas limitaciones de infraestructura digital (con regiones como Puno y Huancavelica con menos del 25% de acceso a internet) impedirían que la mitad de los trabajadores aproveche los beneficios de la IA. Para afrontar este escenario, el texto concluye que el desafío para la política pública no es frenar la IA, sino gestionar sus efectos. Esto requiere fortalecer la educación incorporando habilidades digitales transversales, implementar políticas activas de empleo y promover la adopción tecnológica en las pymes. Asimismo, es imperativo abordar las rigideces del mercado para facilitar la contratación formal, ya que el empleo formal es una condición necesaria para lograr una mayor productividad y evitar una mayor exclusión de los jóvenes.


Fuente: Diario Gestión, 30 de junio de 2026.