
La implementación de los estándares de Basilea III en el sistema financiero peruano exigirá mayores niveles de capital y provisiones a las entidades. Esto podría traducirse en una menor rentabilidad a corto plazo para las instituciones microfinancieras, aunque el objetivo final es fortalecer la solidez del sistema. A pesar de la exigencia de mayores provisiones, Paola Masías, presidenta de Asomif, asegura que el sector está preparado. Las entidades cuentan con indicadores de capital elevados y están realizando preevaluaciones para absorber el impacto.
Durante el año anterior, se observó un crecimiento en el número de préstamos y una reducción de la morosidad, lo que refleja una recuperación gradual de la actividad económica y una mejor capacidad de pago de los clientes. Los factores de riesgo actuales son la criminalidad y extorsiones (como el cobro de cupos) que afectan la operatividad, especialmente en el norte y norte chico del país. La persistencia del préstamo "gota a gota" sigue siendo una amenaza tanto para los usuarios como para las microfinancieras. El proceso electoral de este año se suma como un factor que influye en las decisiones de inversión y consumo.
Sobre la capitalización, a nivel agregado, las utilidades netas acumuladas en 2025 fueron superiores al año previo, y el índice de capital se mantiene por encima del mínimo legal de 10%, lo que evidencia capacidad para absorber pérdidas inesperadas. Aunque el ajuste a los estándares internacionales presionará los márgenes de beneficio de forma inmediata, el sector muestra indicadores de fortaleza y una tendencia de recuperación en la calidad de su cartera de créditos.
Fuente: Diario Gestión, pág. 17, 07 de enero del 2026.