
Jorge Beingolea señala que la renta variable latinoamericana proyecta un panorama optimista para el año 2026, tras haber registrado un sólido rendimiento del 55% durante el 2025. Este crecimiento se fundamenta en la convergencia de la inflación hacia los rangos meta, lo que permite mantener tasas reales atractivas para los inversionistas internacionales, junto con una alta demanda global de materias primas y políticas monetarias prudentes. Específicamente, Chile y Perú se benefician del repunte en los precios del cobre y el oro, México aprovecha el dinamismo de las cadenas globales de manufactura, y Brasil avanza hacia un ciclo de reducción de tasas de interés que favorecería el consumo interno.
A pesar de las tensiones comerciales globales, la región muestra fundamentos macroeconómicos robustos y valoraciones de mercado relativamente bajas. Se identifica como el principal riesgo la incertidumbre política derivada de los próximos ciclos electorales en países como Brasil, Perú y Colombia, lo cual podría generar volatilidad. No obstante, se destaca que la situación fiscal y externa actual es significativamente más fuerte que en periodos previos, lo que otorga a la región una mayor capacidad para absorber choques externos o internos. Por todo lo anterior, se recomienda sobreponderar las acciones latinoamericanas dentro de una estrategia global, financiando esta posición mediante una menor exposición a los mercados desarrollados.
Autor: Jorge Beingolea. Fuente: Diario Gestión, pág. 26, 06 de febrero del 2026