Pesimismo, el principal problema económico mundial

 

Es el pesimismo generalizado la mayor amenaza para la economía global actual, superando incluso a los datos objetivos. Cuando las expectativas de los ciudadanos y las empresas se deterioran, estos tienden a posponer decisiones críticas como la inversión y el consumo, lo que termina por frenar el crecimiento de manera real. Esta situación evoca la "crisis de confianza" de los años 70 y se fundamenta en conceptos económicos como los "espíritus animales" de Keynes, donde la psicología colectiva moldea los resultados financieros. Un aspecto central del análisis es cómo este sentimiento negativo fomenta la creencia de que la economía es un juego de suma cero, donde la ganancia de unos es necesariamente la pérdida de otros. Esta mentalidad impulsa el rechazo a la inmigración, el comercio internacional y la inteligencia artificial, ante el temor de que estas innovaciones destruyan oportunidades en lugar de crearlas.

En Estados Unidos y Europa, la confianza se encuentra en mínimos históricos, lo que ha llevado a hogares y empresas a adoptar una postura defensiva que lastra la eficiencia del mercado laboral y reduce las tasas de fertilidad. Finalmente, se advierte sobre las graves consecuencias políticas y fiscales. El pesimismo erosiona la disciplina fiscal, ya que los votantes, al no creer en un futuro mejor, rechazan los sacrificios a corto plazo y exigen mayor gasto público, alimentando el déficit y la inflación. Este entorno se convierte en un terreno fértil para el populismo, creando un círculo vicioso: el pesimismo impulsa a líderes populistas que, si bien prometen protección, suelen implementar políticas que dañan las instituciones y provocan un deterioro económico prolongado. En definitiva, la mayor amenaza actual no proviene de factores externos, sino de la propia percepción negativa de la sociedad sobre el futuro.

 

Autor: The Economist. Diario Gestión, pág. 22, 20 de enero del 2026.