¿Puede el Perú ser parte de un siglo de abundancia global?

Existe una posibilidad de que el Perú se integre a una era de prosperidad mundial con miras al año 2100, tomando como base los enormes progresos globales del último siglo que han reducido drásticamente la pobreza y elevado el nivel de vida. Para alcanzar este futuro, se identifican tres dimensiones estratégicas clave para el país: la transición energética, la seguridad alimentaria y la provisión de minerales críticos. En materia energética, el bienestar material requiere un mayor uso de energía, destacando que la matriz peruana actual se sostiene principalmente en la hidroelectricidad y el gas natural, aunque con una proyección positiva de inversiones en energías renovables como la solar para los próximos años.

En cuanto a la alimentación, el potencial de América Latina como potencia agroalimentaria y la destacada recuperación reciente del sector agrícola peruano, impulsada por exportaciones de alto valor como paltas, aceitunas y café. Asimismo, la importancia de los minerales y los recientes hallazgos de "tierras raras" en Junín, elementos esenciales para un mundo en pleno proceso de electrificación, lo que posiciona al Perú como un proveedor estratégico potencial. Es precisamente el crecimiento económico el que provee el capital, la tecnología y la capacidad institucional para adaptarse a los impactos globales. Si el Perú decide participar activamente en estas oportunidades, la prosperidad hacia el 2100 dejará de ser una utopía para convertirse en un proyecto y realidad a largo plazo.

 

Autor: Carlos Zuzunaga. Fuente: Diario Gestión, pág. 17, 05 de febrero del 2026.