Fragilidad de la resiliencia económica mundial

La aparente resiliencia de la economía mundial frente a múltiples crisis recientes, como el repunte inflacionario, los conflictos bélicos, las tensiones arancelarias y las crisis energéticas, planteando que esta fortaleza sostenida se debe en gran medida a la suerte. Según el reciente Informe Económico Anual del Banco de Pagos Internacionales (BPI), aunque impactos como la guerra arancelaria de EE. UU. o el reciente auge de la inteligencia artificial (IA) no han desencadenado colapsos inmediatos, se están acumulando vulnerabilidades significativas. Si bien el comercio mundial se ha mantenido dinámico a pesar de choques severos, como el cierre del estrecho de Ormuz, la capacidad del sector público para responder de manera efectiva a futuras crisis es cada vez más limitada de lo que se percibe. En este contexto, el BPI identifica cuatro debilidades macroeconómicas fundamentales que amenazan la estabilidad global. La primera es el riesgo de que la inflación experimente un nuevo salto, desestabilizando las expectativas si los bancos centrales no logran controlarla. La segunda advierte que la inversión masiva impulsada por la IA podría desacelerarse o colapsar si los retornos decepcionan. La tercera debilidad señala que las actuales condiciones financieras, relativamente relajadas, podrían endurecerse drásticamente ante un pánico bursátil, agravado por el endeudamiento y la opacidad del sector privado no bancario.

Finalmente, la cuarta vulnerabilidad destaca que los gobiernos de países de altos ingresos están perdiendo el control de sus finanzas públicas, registrando grandes déficits estructurales y niveles de deuda respecto al PBI no vistos desde la Segunda Guerra Mundial. A este complejo panorama se suman retos adicionales que enfrentan diversos países, especialmente en Europa, tales como los altos precios de la energía, el envejecimiento de la población y el fin de la era de bajas tasas de interés. El informe subraya particularmente el riesgo que genera la interacción entre el aumento de la deuda pública y los mercados financieros, donde los fondos de cobertura altamente apalancados juegan un papel cada vez mayor en el financiamiento gubernamental. Todo esto reduce drásticamente el margen de maniobra de la política monetaria de los bancos centrales ante futuros choques fiscales. En conclusión, la suerte que ha sostenido la resiliencia económica mundial tiene un límite, por lo que es una prioridad urgente que la economía se vuelva estructuralmente más robusta.

 


Autor: Financial Times. Fuente: Diario Gestión, pág. 22, 7 de julio del 2026.