China busca sus impuestos atrasados

China ha puesto en marcha una intensiva campaña fiscal de alcance global con el objetivo de recaudar cientos de miles de millones de dólares en impuestos atrasados de las últimas décadas, buscando cubrir su creciente déficit fiscal mediante una mayor presión sobre los ciudadanos ultrarricos. Esta ofensiva, que en algunos casos extiende sus revisiones retroactivas hasta por más de 25 años (remontándose al año 2000), investiga las ganancias de capital e inversiones no declaradas en el extranjero, abarcando activos como bienes raíces, acciones, metales preciosos, criptomonedas y fideicomisos extraterritoriales (offshore). Para ello, las autoridades han instruido a instituciones financieras y bancos a auditar los registros patrimoniales fuera del país, al tiempo que endurecen los controles sobre el cambio de divisas y los flujos transfronterizos de capital.

Entre las reformas normativas más significativas destaca la aplicación de un impuesto del 20% sobre los ingresos generados por fideicomisos en el extranjero y sobre dividendos e intereses de pólizas internacionales, cerrando así rendijas legales que durante años sirvieron de refugio fiscal para la élite económica. Con estas medidas, el sistema tributario chino avanza hacia un modelo de tributación sobre la renta global similar al de Estados Unidos, sumado a un criterio estricto sobre la residencia fiscal que dificulta a los ciudadanos en el exterior desligarse de sus obligaciones tributarias con Beijing. La combinación de esta presión fiscal, potenciada por el uso de inteligencia artificial para agilizar las auditorías forenses, ya ha impactado en los mercados financieros internacionales y ha llevado a un número creciente de grandes fortunas a acelerar planes para trasladar su residencia y patrimonio fuera de China.


Autor: Financial Times. Fuente: Diario Gestión, pág. 22, 11 de agosto del 2026.