
Desde principios de 2024, el índice S&P 500 generó una rentabilidad del 48%, mientras que las empresas de petróleo y gas, como Chevron y ExxonMobil, solo obtuvieron un 14%. Las petroleras europeas tuvieron un rendimiento aún peor. El crecimiento económico mundial es modesto y la rápida expansión de los vehículos eléctricos en China ha frenado la demanda de crudo. La oferta sigue creciendo. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) pronostica un superávit de producción de 4 millones de barriles diarios para el próximo año.
Las nuevas sanciones al petróleo ruso no han impulsado las ganancias significativamente, ya que Rusia evade sanciones con una "flota clandestina" y otros países están listos para cubrir déficits. Aunque los centros de datos de IA consumen mucha energía (gas natural), esto no ha subido los precios del gas debido a que la oferta nacional también se expandió. Los verdaderos beneficiarios han sido las compañías eléctricas, no los vendedores de gas.
Ante las perspectivas de crecimiento lento, las grandes petroleras están cambiando su estrategia, en lugar de invertir en expandir la producción, están devolviendo dinero a los accionistas mediante dividendos y recompras de acciones y están reduciendo costos y personal. Exxon, Chevron, BP y Shell están en procesos de reestructuración o reducción de plantilla para liberar efectivo. El sector se prepara para una fase de crecimiento lento, las grandes petroleras optan por reducir su tamaño y recompensar a sus inversores a corto plazo en lugar de apostar por la expansión.
Fuente: Diario Gestión, pág. 22. 06 de noviembre del 2025.