TODO O NADA

 

El cuidado del medio ambiente y la actividad económica no son enemigos. El desarrollo sostenible no se logra mediante prohibiciones absolutas ni extractivismo irrestricto, sino a través de un equilibrio gestionado con regulaciones eficientes, criterios técnicos y evidencia científica. Tanto el conservacionismo absoluto como la explotación sin límites fallan en generar bienestar. Los países exitosos protegen sus ecosistemas mientras construyen infraestructura y fomentan la industria. Las prohibiciones totales, el enfoque de "todo o nada", suelen ser contraproducentes. Al vetar la inversión formal regulada, se incentiva la informalidad y la ilegalidad, donde el daño ambiental es mucho mayor y no hay control.

En el Perú existe una visión "maximalista", que busca vetar actividades económicas bajo el disfraz de conservación, ignorando la zonificación técnica y el análisis costo-beneficio. Se intenta prohibir actividades pesqueras en áreas protegidas sin sustento técnico suficiente, ignorando profundidades o tecnologías específicas, lo cual eleva el riesgo regulatorio sin ganancia ambiental demostrable. La inseguridad jurídica y las reglas poco claras ahuyentan la inversión formal. La historia económica demuestra que cuando la inversión formal se retrae, la ilegalidad ocupa su lugar. El país necesita crecer y proteger sus recursos simultáneamente. La solución no es elegir entre uno u otro, sino diseñar instituciones capaces de armonizar ambos objetivos mediante una "regulación inteligente" y no a través de vetos totales.


Fuente: Diario Gestión, pág. 17. 25 de noviembre del 2025.