
El Perú enfrenta una creciente volatilidad climática caracterizada por transiciones abruptas entre sequías prolongadas e inundaciones intensas, lo que impacta directamente en la economía, la agricultura y la infraestructura del país. El autor advierte que uno de los mayores problemas actuales es que las decisiones se siguen tomando con información climática demasiado general, la cual resulta insuficiente para un territorio con una morfología extremadamente diversa donde los fenómenos ocurren de forma muy localizada. Para superar esto, propone el desarrollo de una nueva infraestructura crítica digital y climática mediante el uso de sensores de bajo costo, ciencia de datos e inteligencia artificial, permitiendo generar datos descentralizados y en tiempo real para reaccionar de manera más rápida ante eventos extremos, tal como se viene implementando en la cuenca del río Rímac. Finalmente, se concluye que el éxito y la resiliencia económica del país en las próximas décadas no dependen de sufrir menos los efectos del cambio climático, sino de la capacidad de adaptación científica y tecnológica que se logre articular a largo plazo entre las comunidades, la academia, el Estado y el sector privado, este último con la necesidad urgente de convertirse también en generador de datos precisos para asegurar la continuidad de sus operaciones.
Fuente: Diario Gestión, pág. 10, 26 de mayo del 2026.