
La propuesta de geoingeniería planteada por los investigadores Jelle Soons y Henk Dijkstra, de la Universidad de Utrecht (Países Bajos), que consiste en construir una monumental presa de 85 kilómetros de ancho a través del estrecho de Bering, la vía fluvial poco profunda que separa Alaska de Siberia. El objetivo principal de este megaproyecto es estabilizar las corrientes oceánicas globales, específicamente la Circulación de Vuelco Meridional del Atlántico (AMOC), una "cinta transportadora" crucial para la regulación del clima que distribuye calor, carbono y sal por el planeta. Actualmente, el calentamiento global y el deshielo están desacelerando esta corriente, y los científicos advierten que un colapso total en las próximas décadas provocaría consecuencias drásticas e irreversibles, tales como la alteración de los patrones de lluvia, el aumento del nivel del mar en la costa este de Estados Unidos y alteraciones extremas en el clima de Europa. Las simulaciones climáticas realizadas por los expertos sugieren que cerrar el estrecho de Bering evitaría el colapso de la AMOC al bloquear el flujo de agua dulce que viaja desde el océano Pacífico hacia el Atlántico a través del Ártico, el cual ejerce un efecto neto de debilitamiento sobre la corriente. Aunque la idea parece descabellada, los autores defienden que en términos de ingeniería no se aleja de la magnitud de otros megaproyectos marítimos ya existentes, como el dique de Saemangeum en Corea del Sur, aunque este caso requeriría una compleja cooperación geopolítica a largo plazo entre Estados Unidos y Rusia.
A pesar del sustento teórico, la propuesta enfrenta serios obstáculos ecológicos, sociales y económicos. Interrumpir el estrecho por completo bloquearía rutas migratorias vitales para los mamíferos marinos, perturbaría la vida de las comunidades indígenas asentadas en la costa e inutilizaría una ruta de navegación comercial clave para barcos pesqueros, petroleros y el transporte de minerales en la región de Alaska. Debido a estos impactos potenciales y a los efectos secundarios imprevistos de la geoingeniería, organismos como la Met Office del Reino Unido rechazan estas soluciones masivas y sostienen que la estrategia más sostenible sigue siendo la mitigación directa a través de la reducción de las temperaturas globales. En conclusión, el artículo destaca que, si bien este proyecto es sumamente costoso, especulativo y políticamente inviable en la actualidad, su verdadero valor radica en servir como una prueba de concepto ante el peor de los escenarios climáticos y como una severa llamada de atención sobre la urgencia de cumplir con los compromisos ambientales vigentes.
Autor: Diario Gestión, pág. 22, 26 de mayo del 2026.