
Los líderes del G7, reunidos en la cumbre de Évian-les-Bains bajo la anfitrionía de Emmanuel Macron y con la participación de Donald Trump y Volodímir Zelenski, han alcanzado un consenso para intensificar la presión económica sobre Rusia mediante nuevas restricciones a sus exportaciones de petróleo y gas. El objetivo primordial de este acuerdo es asfixiar el flujo de financiamiento que sostiene la maquinaria bélica de Vladímir Putin, en un momento en que el frente de batalla se encuentra estancado y los ataques rusos con misiles de largo alcance y drones se han recrudecido. Aprovechando que un inminente acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán podría despejar la agenda internacional de los últimos meses, los mandatarios occidentales, incluido Trump, quien afirmó que es momento de centrarse en acabar este conflicto ante la pronta expiración de las exenciones petroleras marítimas que otorgaba su país, buscan redirigir los esfuerzos globales firmemente hacia la defensa de Ucrania.
En paralelo, naciones como el Reino Unido y Canadá anunciaron acciones específicas para combatir la "flota en la sombra" de buques que evaden las prohibiciones vigentes transportando crudo y gas licuado, además de operaciones británicas dirigidas a desmantelar redes de inteligencia encubiertas que proveen tecnología occidental al ejército ruso. Por su parte, el presidente Zelenski insistió en que las sanciones son la vía indispensable para forzar a Putin a detener la guerra, al tiempo que solicitó el apoyo del bloque para reforzar urgentemente su defensa aérea. Kiev busca la autorización de Washington para fabricar localmente misiles interceptores Patriot, una demanda clave debido a las advertencias de funcionarios ucranianos que señalan que el actual suministro militar estadounidense llega con demasiada lentitud y es insuficiente para frenar los destructivos ataques contra sus infraestructuras críticas y civiles.
Autor: Financial Times. Fuente: Diario Gestión, pág. 22, 18 de junio del 2026.