Los dos motores del crecimiento que el Perú sigue desaprovechando

 

La minería y la agroindustria forman una alianza estratégica “binomio estratégico” para el desarrollo, pues la minería sostiene la estabilidad macroeconómica y la Agroindustria distribuye el crecimiento y fomenta la inclusión productiva. La minería aporta entre el 10% y 12% del PBI y representa el 60% de las exportaciones. Es la principal fuente de divisas y genera el 15% de la recaudación tributaria. Proyectos como Las Bambas, Antamina y Quellaveco han impulsado inversiones acumuladas de más de US $60,000 millones. La minería genera más de un millón de puestos de trabajo indirectos y fomenta la creación de proveedores tecnológicos nacionales.

Por otro lado, el auge de la Agroindustria, que en menos de 25 años, las exportaciones pasaron de US$ 400 millones a más de US$ 10,000 millones anuales. Es altamente intensiva en mano de obra, con capacidad de crear empleos formales en zonas rurales, posicionando al Perú como líder en productos como arándanos, espárragos y quinua. Su expansión futura depende de grandes proyectos de irrigación (Chavimochic III, Majes Siguas II, etc.) que podrían incorporar 200,000 hectáreas nuevas.

A pesar de su importancia, el Perú crece apenas entre un 3% y 4% anual debido a factores que no son estructurales, sino políticos, como los conflictos sociales no resueltos y proyectos paralizados, la falta de una visión de desarrollo que articule seguridad, inversión y productividad, y la inseguridad jurídica y postergación de decisiones estratégicas. El reto no es reducir el peso de estos sectores, sino transformar la renta que generan en conocimiento, innovación y desarrollo territorial, bajo un marco institucional predecible que garantice la estabilidad a largo plazo.

 

Autor: Martín Mayandía. Fuente: Diario Gestión, pág. 10, 26 de diciembre del 2025.