¿Cómo debe moverse la banca corporativa el 2026? Un manual práctico

El éxito de la banca corporativa y de inversión (CIB) para el año 2026 no dependerá de la capacidad de predecir un único escenario futuro, sino de diseñar organizaciones versátiles que puedan prosperar en múltiples realidades de forma simultánea. A pesar de que el sector bancario peruano mostró solidez en 2025, con un crecimiento proyectado y la llegada de nuevos actores como BTG Pactual, el autor advierte que la rentabilidad reciente no debe confundirse con estabilidad estructural. El entorno actual está marcado por una volatilidad geopolítica y macroeconómica permanente, donde la fragmentación de las cadenas comerciales y la reconfiguración de los flujos de capital obligan a los bancos a abandonar la planificación tradicional.
A este complejo panorama se suma la presión de los competidores no bancarios, particularmente el crédito privado, que ya gestiona billones de dólares y domina la financiación en el mercado medio, amenazando el modelo bancario tradicional basado en la relación crediticia. Asimismo, la tecnología actúa como un acelerador del cambio: la inteligencia artificial generativa está evolucionando de simples pilotos a agentes capaces de ejecutar procesos completos en tesorería y pagos, mientras que las stablecoins ya impactan directamente en la gestión de efectivo y la banca corresponsal.
Ante este escenario, el "nuevo manual" estratégico propuesto por McKinsey se articula en cuatro frentes críticos. Primero, se debe integrar la incertidumbre como un insumo permanente mediante la toma de decisiones basada en escenarios reales. Segundo, es necesario construir flexibilidad operativa con modelos más ligeros que permitan absorber choques de ingresos. Tercero, los bancos deben capturar las oportunidades derivadas del capital privado, brindando servicios integrales a los patrocinadores financieros. Finalmente, se recomienda mantener inversiones selectivas en innovación para escalar la IA, reinventar la banca transaccional y tomar posiciones claras en la infraestructura de monedas estables. El autor concluye que una ejecución correcta de estas estrategias podría mejorar la rentabilidad entre un 20% y 30%, permitiendo a las entidades sostener retornos por encima del costo de capital a pesar de las fluctuaciones del mercado.
Autor: Jorge Garate. Fuente: Diario Gestión, pág. 14, 22 de enero del 2026.