El oro líquido de Semana Santa

El profundo valor cultural, espiritual y gastronómico del "vinsanto" y el vino de misa durante estas festividades. El vino atraviesa un paciente proceso de pacificación de las uvas y un añejamiento en pequeñas barricas que simboliza una suerte de muerte y resurrección, logrando un vino místico con notas complejas a albaricoque seco, miel y maderas. Asimismo, el rigor histórico y la pureza exigida para el vino de misa desde el Concilio de Trento, una necesidad litúrgica que impulsó a diversas órdenes religiosas a expandir la viticultura por América. Finalmente, Bracamonte establece un puente entre la solemnidad de estos vinos de postre, elaborados tradicionalmente con uvas blancas como la Macabeo o la Garnacha Blanca, y la tradición popular peruana, resaltando cómo su textura y dulzor acompañan a la perfección los clásicos postres de Semana Santa, como el frejol colado y los tradicionales dulces de convento, uniendo así la liturgia con la celebración familiar.


Fuente: Diario Gestión, pág. 24, 1 de abril del 2026.