Lima recupera el liderazgo en competitividad regional después de tres años

Según la edición 2026 del Índice de Competitividad Regional (Incore) elaborado por el Instituto Peruano de Economía (IPE), Lima ha logrado recuperar el primer lugar en competitividad después de tres años, empatando en puntaje con Moquegua (7.5 puntos), pero superándola al liderar una mayor cantidad de pilares. La región capitalina destacó por ubicarse en la primera posición en nueve de los 42 indicadores evaluados, manteniendo su liderazgo histórico en áreas clave como infraestructura y educación. Este avance va de la mano con una ligera mejora en el promedio nacional del índice, que pasó de 5.3 a 5.5 sobre 10, y consolida a Lima, Moquegua, Arequipa, Tacna e Ica como las cinco regiones más competitivas del país, concentrándose el mayor nivel de desarrollo en la costa centro y sur. A pesar de este resultado positivo impulsado por mejoras en el acceso a agua segura, el aumento de la formalidad laboral y la reducción de la brecha de género, Lima aún enfrenta retos urgentes, principalmente en materia de seguridad ciudadana, donde casi un tercio de su población ha sido víctima de algún delito.

En el otro extremo de la tabla, Loreto se mantiene en el último lugar (puesto 25) como la región menos competitiva, fuertemente lastrada por deficiencias críticas en capital humano, como altos niveles de anemia y desnutrición infantil, así como bajísimos logros de aprendizaje en escolares. El informe también detalla variaciones significativas en otras zonas, como la preocupante caída de regiones como Tumbes y Huánuco en diversos pilares, en contraste con los avances registrados por Madre de Dios, Ayacucho, Puno y el progreso sostenido a largo plazo de Apurímac. Finalmente, los especialistas del IPE advierten sobre la fragilidad de los avances logrados frente a amenazas climáticas, haciendo especial énfasis en el eventual impacto del Fenómeno de El Niño (FEN). El estudio subraya que, si bien la construcción de la competitividad y el bienestar de la población es un proceso que demanda mucho tiempo, eventos de esta naturaleza pueden deteriorar rápidamente las condiciones de las regiones. El principal riesgo recae sobre la infraestructura básica y escolar, áreas que ya presentan deficiencias y cuyos daños resultan sumamente difíciles de revertir a corto plazo, lo que podría generar graves consecuencias para el desarrollo sostenido del país en los próximos años.

 

 

Fuente: Diario Gestión, pág. 2-3, 8 de julio del 2026.