La diplomacia del sabor peruano

En un contexto de cambios políticos en el Perú, el sector de las bebidas emblemáticas, como el pisco, los vinos de altura, las hidromieles andinas y los destilados botánicos amazónicos, representa una oportunidad estratégica para convertir la diversidad geográfica del país en una herramienta de desarrollo, identidad y proyección internacional. Frente a la creciente demanda global de autenticidad y productos con historia de origen, el pisco destaca por su elaboración pura basada en las condiciones del suelo y la transmisión generacional, mientras que la viticultura en regiones como Apurímac, Cusco, Áncash y Arequipa desafía los esquemas tradicionales mediante el cultivo en condiciones climáticas extremas. Asimismo, en la Amazonía surge una corriente innovadora de productores que emplean botánicos, frutas nativas y mieles de abejas meliponas para crear destilados y fermentados imposibles de replicar en otros lugares.
Sin embargo, la consolidación de esta oferta requiere superar los esfuerzos aislados e integrar de forma articulada los sectores de turismo, exportaciones, gastronomía y agricultura. Para posicionar al país como un referente global de calidad y biodiversidad, resulta indispensable contar con reglas claras, promoción inteligente, inversión en investigación, apoyo a la innovación y una defensa firme de las denominaciones de origen. De esta manera, el Gobierno tiene la oportunidad de impulsar una verdadera “Diplomacia del sabor” apoyada en la Nueva Ley General de Turismo y en campañas de orgullo nacional, enfocándose en exportar no solo un producto físico, sino la riqueza territorial, cultural y sostenible del Perú.
Fuente: Diario Gestión, pág. 24, 31 de julio del 2026.